Home | Blog | Narcisismo: La enfermedad de estos tiempos

Narcisismo: La enfermedad de estos tiempos

Compartir
Narcisismo: La enfermedad de estos tiempos

Por: Candice Fischer, Ph.D

Probablemente todos hemos escuchado en algún momento a alguien referirse a una persona como “Narciso” o “Narcisa”. No necesariamente como un halago; por el contrario, es un término que suele sentirse como un insulto o cargado de estigma, al menos en nuestra cultura occidental.

En una sociedad que exalta el éxito, la belleza y la visibilidad, y donde se habla constantemente de la importancia de quererse a uno mismo, y frente a la proliferación casi compulsiva de fotografías “autodiseñadas” en redes sociales, algunos autores sostienen que vivimos una verdadera “epidemia narcisista” (Campbell, 2009). En una cultura orientada al logro y a la exposición constante, la imagen personal se ha convertido en una especie de tarjeta de presentación. El éxito, la belleza y la admiración parecen tener más valor que la autenticidad.

No es casualidad que en 2013 la revista Time titulara su portada “La generación del Yo, Yo, Yo”, aludiendo a jóvenes acostumbrados a la gratificación instantánea y a la búsqueda de aprobación en redes sociales.

Pero, ¿qué es realmente el Narcisismo?

El DSM-5 Alternativo, uno de los manuales diagnósticos de salud mental más utilizados a nivel mundial, define el Trastorno de Personalidad Narcisista como una condición marcada por una desregulación de la autoestima, que busca sostenerse a través de la aprobación y/o admiración de otros.

Si bien en el contexto chileno no hay cifras exactas sobre el narcisismo, se estima que el trastorno afecta hasta un 6,2% de la población general, aumentando hasta un 20% en población clínica (DSM 5, 2022). Uno de los estudios más importantes que se han realizado mirando prevalencia de trastorno de personalidad narcisista en población general, mostró que este trastorno era tres veces más prevalente entre los 20 a 29 años, que sobre los 65 años (Stinson et al., 2008).

Si lo central del Narcisismo tiene que ver con un problema (desregulación) de autoestima, entonces ¿qué es una autoestima “sana”?

Una autoestima sana es estable y flexible. La persona con buena autoestima se siente valiosa sin depender del aplauso o la admiración externa. Puede recibir críticas sin desmoronarse y disfrutar del éxito sin sentirse superior. En cambio, el trastorno narcisista de la personalidad surge cuando la autoestima se vuelve inestable y dependiente de la mirada de los demás. El valor propio se sostiene artificialmente, buscando admiración o reconocimiento constante. Esa aparente seguridad encubre una profunda fragilidad: detrás del discurso grandioso suele haber miedo al rechazo, vergüenza y una sensación persistente de vacío.

De hecho, solemos asociar a una persona narcisista con una autoestima grandiosa y una sobrevaloración del sí mismo. Sin embargo, la evidencia científica muestra que existen distintas formas de narcisismo.

Tipos de Narcisismo

Por un lado, el tipo grandioso o de “piel gruesa”, caracterizado por la arrogancia, la falta de empatía y la necesidad de ser el centro de atención; y por otro, el tipo vulnerable o de “piel fina”, alguien altamente sensible, inhibido, temeroso del rechazo y reacio a la exposición (Gabbard, 2018). Aunque parezcan opuestos, ambos comparten una base inestable de autoestima que oscila entre sentirse extraordinario y sentirse profundamente deficiente (Kernberg, 1984).

Es común escuchar que alguien “salió dañado” de una “relación narcisista”. Quien estuvo allí suele relatar haber amado a alguien que, en realidad, solo “se amaba a sí mismo”. Las relaciones narcisistas suelen caracterizarse por un inicio intenso y cautivador, pero al que le sigue una relación en general asimétrica, donde la pareja del narcisista queda atrapada en la sombra del narcisismo del otro, cumpliendo progresivamente el rol de sostener la necesidad de la pareja narcisista de ser admirado y validado, y sintiéndose ella misma invisible, obligada a desaparecer para sostener el vínculo. El amor, en ese contexto, se convierte en sacrificio.

Dicho esto, no es solo el otro quien sufre. Las personas con Trastorno de Personalidad Narcisista también viven un dolor intenso, aunque raras veces sea visible. Detrás de la aparente autosuficiencia y la arrogancia, se esconde una lucha constante entre un yo idealizado que exige perfección y un yo real que se percibe insuficiente o despreciable. El temor a ser descubierto como alguien sin valor, y la vergüenza asociada, lleva al aislamiento emocional y a la imposibilidad de mostrarse vulnerable o confiar en otros. El resultado suele ser una sensación persistente de vacío y soledad. (Gabbard, 2018)

El narcisismo, más que un término popular o un insulto cotidiano, revela una herida profunda de nuestra época: la necesidad desesperada de ser vistos, admirados y validados para poder sobrevivir emocionalmente. Pero como toda herida, también puede sanar. Con una psicoterapia, la persona con un trastorno de personalidad narcisista puede aprender una manera nueva de vincularse. Cuando esta persona logra reconocerse a sí mismo y a los otros con realismo y humanidad, se abre la posibilidad nueva de establecer relaciones recíprocas y nutritivas.

Artículos Relacionados

Suscríbete a nuestro newsletter